Marx siempre tuvo razón: El sinceramiento en la revolución de las fuerzas productivas

Revista Conclusiones Nº 23 | Noviembre 2008

Editorial:

Han pasado 131 años desde que Carlos Marx y Federico Engels, analizaron el funcionamiento del capitalismo y su milenaria construcción en el tiempo, pero tan solo industrializado un par de siglos, en el período de la declinación de la sociedad feudal cuando se abría el espacio de la sociedad moderna. Mostraron sus arterias, venas, tendones, músculos, las partes grasas acumulativas del cuerpo, como analizaron su cerebro motriz y las neuronas que lo componían. De ello sacaron conclusiones para ver su esplendor y crecimiento, acerca de cómo nacía una etapa diferente de la civilización en cuanto a cómo producir centralizadamente sin perder la continuidad de la propiedad de los medios que lo hacían en un puñado de ciegas manos. Por último, era el cerebro común a la nueva sociedad burguesa en construcción que caminaba sobre los cadáveres y cabezas de todo lo anterior, con prisa y sin pausa, porque algunos cadáveres resistían aún su desaparición. Era, naturalmente, una acumulación social de clase que como era sustituida revolucionariamente, es decir por la acción de millones de seres humanos, se producía en la cabeza dirigente y una parte mínima del resto de la sociedad. Ello no le impedía dar un nacimiento, que no es lo mismo que tener una descendencia querida hija o hijo, que venía de la mano de su crecimiento y el éxito como nueva etapa de la humanidad. Claro, nos referimos al proletariado que sería, de acuerdo a Marx y Engels, el enterrador del sistema que le dio origen con el advenimiento del proceso industrial productivo.
Pero los maestros también advirtieron en su sesudo análisis y previsión histórico del papel del desarrollo del capitalismo otro factor, aparte del “papel del proletariado” en el camino de su derrota final, que aquél, el capitalismo, en su desarrollo y esplendor productivo generaría contradicciones en su funcionamiento que irían aumentando hasta transformarlas asociadas y como parte del elemento principal de su negación como sistema social, el antagonismo con el progreso social como civilización humana.
Todas las civilizaciones mostraron allí su “talón de Aquiles”, expresado en mitología griega, es decir otra parte, junto a la lucha de clases y el nacimiento del proletariado, que es ineludible de la dialéctica del crecimiento que no puede solucionar: La rebelión de los mismas fuerzas productivas que generó su aparición hace tres siglos y que hundió al feudalismo.
Solo estos dos aspectos del histórico trabajo conocido como “EL Capital” de Marx y Engels, justificarían la monumental obra de los maestros. Nadie hasta ese entonces había podido mostrar las estructuras de los fenómenos de la economía capitalista en pleno desarrollo. No se trataba solo de decir cómo se producía y distribuía, de la ceguera del mercado o las capacidades de la clase dirigente para utilizar esa fenomenal herramienta contra el feudalismo, sino qué elementos arrastraba de su antecesor y como generaría en tiempos y espacios futuros los elementos que lo negarían. Era la concepción materialista dialéctica de la historia de la civilización puesta al servicio de la economía. Otros habían explicado cómo caminaba, saltaba, corría la nueva etapa con el capitalismo pero nadie pudo, hasta ese entonces, mostrar las contradicciones y finalmente antagonismos que éste encerraba en su desarrollo, de manera tan profunda y magistralmente entendible.
La teoría del valor, como de las fuerzas del trabajo y la “plusvalía” eran nudos que el sistema encerraba, sin explicación contundente hasta entonces, pero a diferencia de la filosofía de la época, muchos y grandes enciclopedistas también, ninguno pudo explicar dónde se producía la fuerza central, la sangre que permanentemente fluía por esa venas y arterias, que nutría esos músculos, engrosaba las grasas, pero al mismo tiempo generaría y terminaría haciendo conciencia en la parte necesaria, imprescindible de esa nueva sociedad capitalista: El proletariado, la lucha de clases y la rebelión de las fuerzas productivas.

EL DÓLAR ES EL COMPLEJO INDUSTRIAL-MILITAR DE LOS EEUU.

¿Por qué se dan las corridas mundiales a comprar bonos del Tesoro y el dólar de los Estados Unidos cuando es justamente este país donde explota “la burbuja” financiera de miles de miles de millones de dólares?, porque es el centro mundial del sistema capitalista, y lo que garantiza a los capitalistas, que no tienen ninguna nación, sino la concentración del país más fuerte económicamente, y se reconocen en la moneda de los EEUU. y su capacidad industrial-militar
Lo que está ocurriendo en las Bolsas de Valores, en las financieras trasnacionales en todo el mundo, no es propiamente ni una “crisis cíclica” del sistema, como tampoco una repetición de la “del 30” como lo explican algunos expertos economistas, ni menos aún los que la comparan con “la desaparición de la URSS” proceso que nada tiene que ver con el capitalismo y su fortaleza o debilidades, sino que es parte del “sinceramiento del curso histórico” (#), donde todo lo que obstruye el progreso, sea en el campo del sistema capitalista, en los ex Estados Obrero y la URSS, como en los países que combinadamente desarrollan un curso de Estados Obreros “sui géneris”, enfrenta un rechazo siendo eliminado, en distintos tiempos y espacios regionales y nacionales, pero en un mismo derrotero final.
El sistema capitalista, después de la II Guerra Mundial hizo el acuerdo de Bretton Woods, allí alineó a todas las economías del mundo -dentro del sistema pero no las del “campo socialista y la URSS”-, bajo la dirección de los EEUU y su economía triunfante después de la guerra. Pero, parte de esa estrategia era continuar la guerra bajo otras formas. De hecho la “concurrencia sistema contra sistema”, como planteó J.Posadas, entre el Estado Obrero y el Capitalismo fue el motor permanente de la centralización política de Occidente en el dólar. Contra ella, con el planteamiento del “Patrón Oro” y no el dólar, pudo el presidente de Francia el Gral. De Gaulle desligarse de la presión de la economía norteamericana. Fueron los pueblos, la revolución colonial y semicolonial apoyada en la experiencia y el impulso de los EEOO y la URSS, los que enfrentaron e impidieron estabilizarse al imperialismo. La Revolución China triunfante (1949), la guerra de Corea y su independencia nacional y social, Vietnam, África y los levantamientos sociales permanentes y gobiernos revolucionarios, Medio Oriente y la revolución nacionalista árabe, América latina con Cuba socialista en adelante, y hoy la Integración Regional con Venezuela, Bolivia, Ecuador a la cabeza.
La no existencia formal de la URSS y el llamado “Campo Socialista”, no significó un triunfo histórico del capitalismo y el fin del marxismo como planteó el capitalismo, su dirección política y los que nunca fueron o creyeron en el marxismo. Hicieron autopsias de la URSS y se prepararon para irse los cuarteles de invierno, cuando sólo era “un desvío transitorio” (#). El capitalismo y su dirección imperialista acumuló efectivamente, pero esta vez, una crisis sin salida para él: La revolución socialista mundial, vigente en la conciencia de la humanidad y la revolución de las fuerzas productivas. Y esto marca a fuego, porque no puede haber otro acuerdo  de Bretton Woods, hoy está planteada la Guerra Atómica contra la humanidad. Ya no guerras locales o regionales de “baja intensidad”, sino contra todo lo que se opone al sistema imperialista. El auto atentado de las Torres Gemelas de Nueva York, y otras tantas acciones encubiertas del imperialismo contra los pueblos, muestra que existe una dirección que quiere esa salida. Pero incluso no es acompañada por todo el resto de las direcciones del sistema, que ven en esa política su fin y un desastre universal.

LA PLUSVALIA CONCENTRADA EN PAPELES NO SIRVE

Las fuerzas productivas tecnológicamente avanzadas en la producción mundial han producido un fenómeno extraordinario e imparable en el capitalismo. Nosotros, hace 20 años lo denominamos de “curso de concentración de la Plusvalía”, la que es el centro del descubrimiento de Marx y Engels, acerca del funcionamiento del capitalismo. Ahora, este proceso productivo-económico, como el proletariado, creado por el capitalismo se revierte contra sí mismo. No puede atarse a papeles, sea moneda de circulación mundial, ni aun oro, especies o sal, como en otros tiempos de la historia de la civilización, porque por la dinámica de la economía capitalista necesita girar reinvirtiéndose en caliente en forma permanente para acumular y dar respaldo a los “papeles”. La burbuja hipotecario/financiera en los EEUU. tiene base en esa contradicción madurada en un antagonismo de clase  respaldo hacia adelante.
El aparato productivo y el complejo industrial-militar de los EEUU. están intactos, como en el resto del mundo no hay retroceso en la producción de bienes y servicios, ni en la productividad, quintuplicada y en ellos incorporada. Por el contrario, todos los índices conocidos muestran que hoy se produce más y mejor en menor tiempo y costos, entonces, ¿cuál es el curso que genera estas crisis y bancarrotas generalizadas?

EL ESTADO BENEFACTOR Y EL ESTADO REVOLUCIONARIO

¿Qué es lo que mueve a que los más prominentes dirigentes del neoliberalismo y el libre mercado, anti estatistas de profesión, hoy recurran al “Estado” para salvar al capitalismo? Porque se vienen abajo los cimientos de la política contra el ahorro social del trabajo producido, o los fondos de jubilaciones y pensiones, antes privatizados como experiencias en tiempos de dictaduras militares o cívicas, llamadas AFJP o FJP que, mostrando la cara oculta perversa, han sido en varios países como Chile, Argentina, Perú en América latina los financiadores de la aplicación del “Consenso de Washington”, sin riesgos para el capital trasnacional del sistema, que se tragaron decenas de miles de millones de dólares de los aportantes.  Cuando fracasa en los EEUU. una política hipotecaria para generar mercado con poder adquisitivo, con las hipotecas sin respaldo alguno que dejan saldos en rojo de “billones de dólares”. Donde pierde el contribuyente, el propietario, y se desploman los organismos de crédito. Cuando en China Estado Obrero “sui géneris”, esta crisis comienza a repercutir con decenas de miles de trabajadores en la calle sin trabajo, el cierre del 30% de fábricas medianas para la exportación, como según el gobierno chino, con el suicidio de “empresarios” de concepción capitalista que apostaron al desarrollo de la  (antes) pujante economía asiática, esa que desde estas páginas, ante lo que decían eran “los tigres asiáticos”, los calificamos, hace ya algunos años, como los “ositos de peluche”.
El problema de esta nueva etapa de la economía mundial, que aún en la política no se ha expresado contundentemente, no pasa por el “volver a John Keynes” o no recurrir a Milton Friedman, caras opuestas pero de una misma moneda dentro del sistema. Tampoco esperar de una política  salvadora, como en la década de los 30 del siglo XX, de Franklin D. Roosevelt entre los años 1933 al 37, con el “New Deal” en los EEUU, el ‘nuevo trato’ o reparto de cartas, que terminó finalmente en la segunda guerra mundial ínter imperialista por los mercados, pero cuya razón histórica sin duda, como lo planteó Hitler y luego lo manifestó W. Churchill, era contra el enemigo común, la URSS, el país de los soviets a pesar de Stalin.
Ahora la concurrencia de sistema contra sistema no se produce de la forma clásica. No existen “dos economías un solo gobierno”, como preconiza la dirección china, ni tampoco una concurrencia militar por los mercados porque las trasnacionales con la globalización -también prevista por Marx y Engels y analizada por Lenin como “el imperialismo fase superior, y última, del sistema capitalista”-, han logrado una planificación de la producción mundial y las guerras son de “baja intensidad” pero permanentes en todo el globo terráqueo.
Lo que obstruye el camino de la estabilidad económica está en el estomago, el corazón y la cabeza del sistema capitalista: su necesaria, imprescindible concentración, y ello no le permite generar mercado con poder adquisitivo, al mismo tiempo que se multiplican a cada instantes en las formas más dinámicas en tiempo y espacios necesarios los bienes y servicios, a los que el 60% de la población del mundo no puede acceder.
El desarrollo de la historia de la civilización humana está regido por las fuerzas productivas, su fracaso o progreso es lo que decide. Ninguna sociedad pudo salir de este proceso. El modo de producción asiático, superior en la no propiedad de la tierra, no pudo con la concentración latifundista de la producción que lo enfrentó. Por esta razón, es que la lucha de clases, “motor del progreso de la historia”, está fusionada a este curso, y tanto más cuando más se desenvuelven las formas progresivas de la  producción y la productividad. Esta ha sido la norma de sostenimiento de las sociedades y los regímenes políticos, como las nuevas fases y finalmente etapas.

EL PAPEL REVOLUCIONARIO DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS Y EL FRENTE ÚNICO MUNDIAL ANTIIMPERIALISTA

En nuestra visión, esta es la etapa de la revolución de las fuerzas productivas, parte de los procesos sociales y políticos, que un acelerado ritmo de tiempos está empezando a abrir espacios que esta sociedad capitalista no puede contener, cerrar o desviar. Las guerras siempre han sido una escapatoria a procesos de crisis cíclicas de las sociedades y sus modos de producción, pero aquí ahora se plantea que es un modo correcto de producir con el antagonismo de un modo innecesario de distribuir. No existe “el capitalismo socialista” porque pierde su concentración y repetición, que es su impulso y el “estímulo” necesario afín al sistema capitalista, como el llamado socialismo del siglo XXI, que no dice ni plantea modificación alguna o nada diferente a lo expuesto por los maestros del socialismo. Que no tiene diferencia con el del XIX y XX, si se siguen las bases teórico-prácticas del socialismo científico en la economía y la política que es la que dirige todo el proceso..
En este número 23 de Conclusiones, donde hay varios artículos sobre este tema central, queremos rendir homenaje a nuestros dos maestros, Carlos Marx y Federico Engels, más allá de todos los meritos que merece su obra monumental en la historia de la civilización humana, porque de la rigurosidad en sus análisis, con los colofones explicativos y referencias teóricas, lograron dejar abierto el hilo conductor de la razón del pensamiento materialista dialéctico, sin negar lo que algunos denominan “la utopía”, y nosotros queremos considerar como “el optimismo” en la historia y el desarrollo de la humanidad en el camino a una nueva transformación de la realidad, ahora con muchas, mejores y superiores herramientas que ha dado la experiencia de la lucha de clases en el camino a la construcción de la nueva sociedad socialista, siendo esta fase la próxima etapa, porque ahora está madurando el pase a una fase superior de la conciencia, madurando la construcción que dé seguridad a ello ante la debacle del sistema, de lo que está naciendo sin que haya terminado de morir lo anterior, y de ello lo que aún no aparece claro en su dirección, esa es la tarea: Construir el Frente Único Mundial Antiimperialista, de movimientos nacionalistas revolucionarios, ecologistas, partidos, organizaciones y movimientos políticos y sociales que se den la tarea de reconstruir la sociedad y darle sentido y perspectivas a la civilización.
Marx y Engels siempre tuvieron razón, hoy la estamos viendo y viviendo
LC.

(#) Testimonios revolucionarios de Fidel Castro, y expresiones de deserción de la dirección europea del capitalismo, como Sarkozy, presidente de Francia, y A. Merkel de Alemania. De Bush no hay declaraciones inteligentes.

Fidel Castro:
“Es imposible refundar el sistema capitalista, sería como un intento de poner a navegar al Titanic después que está en el fondo del Océano”.

Nicolás Sarkozy
“El mundo va mal, afronta una crisis financiera sin precedentes por su magnitud, rapidez, violencia, y sus consecuencias sobre el medio ambiente ponen en cuestión la supervivencia de la humanidad: 900 millones de personas no tienen los medios para alimentarse”.
Ángela Merkel
“No se puede prever la entidad y duración de la crisis financiera internacional en curso. Se trata, ni más ni menos, de la creación de una nueva carta constitutiva de las finanzas”.

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