LA CRISIS CAPITALISTA, EL PAPA FRANCISCO Y EL PAPEL DEL ESTADO

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EDITORIAL:

Revista Conclusiones Nº 29 | Diciembre 2013

El sistema capitalista cruje en su estructura. La etapa prevista por los fundadores del socialismo científico, Marx y Engels, ha llegado, globalmente, con las peculiaridades propias de la geografía política en que el sistema dividió el mundo.
De este análisis no se pueden escapar ni aun los más conspicuos defensores del capitalismo. Presidentes, organismos de injerencia mundial, intelectuales, economistas y escritores, arriban a esta conclusión por distintos medios. El sistema está en bancarrota, se desintegra arrastrando a la humanidad a una realidad donde las contradicciones de ayer son los antagonismos, sin retornos, del ahora.
Este negativo análisis genera una “conclusión” de los factores del poder del sistema como también una respuesta orgánica. La sociedad capitalista al entrar en el ocaso de su ciclo histórico busca desordenar la vida de la humanidad, con el objetivo de destruir el desarrollo del papel de la conciencia social en la humanidad. Todos los medios de la cultura burguesa imperialista se lanzan contra la conciencia que madura en la solidaridad, la defensa de los valores comunitarios del comunismo primitivo que se expresa de mil maneras en todo el mundo, y fundamentalmente en la perspectiva clara de construir una nueva sociedad superadora, el socialismo, que es la contracara de los que quieren derrotarla.
Allí aparece, desde el mismo riñón de los defensores del sistema porque a él permanecen atados, el papel de la Iglesia Romana, la dirección de la Iglesia destituyendo al anquilosado papa alemán (Rotzinger) y eligiendo al Papa Francisco proveniente del tercer mundo pero también de los países emergentes económica y socialmente. A este nuevo Papa se le asigna el rol de realizar una política accesible a las aspiraciones de las masas de explotados del sistema. Repitiendo así lo que hizo el Papa Juan Pablo II en relación a la Polonia y el campo llamado socialista de aquel entonces, hace una combinada política de recrear el origen cristiano primitivo. Como analiza Karl Kautsky (1), el origen del cristianismo primitivo es también el del “comunismo primitivo” donde no existe la propiedad individual de los medios de producción y florece la vida comunitaria, como los esenios en tiempos de Jerusalén aC, que eran comunistas en su relación social.
La iglesia romana se “aggiorna” a la realidad de los tiempos porque defiende sus intereses de casta y no un sistema. Como analiza J.Posadas que profundiza el porqué de los cambios que ya se venían dando hace 40 años, que incluye su relación contradictoria con los EEOO y la misma URSS. Hoy esta relación se expresa en la destitución del Papa alemán que había perdido su eficacia evangelizadora en una Europa en crisis donde la desintegración del capitalismo arrastra las peores perversiones como sistema social, apareciendo un “Papa con aires nuevos de renovación” y vuelta a los pobres como base social histórica, pero sin cambiar su objetivo de dominación y sujeción ideológica, cultural y política. No es cosmética la medida sino profunda para sobrevivir al tiempo en que ha entrado la historia.
He ahí donde aparecerá con mayor brillantez la función y el papel de la conciencia socialista alcanzada por la humanidad. Una condición que no divide en la religiosidad, cualquiera esta sea, con la lucha por el progreso, pero al mismo tiempo claramente fija los parámetros de la lucha de clases, con la ideología política revolucionaria que la historia asigna por naturaleza a ésta. La crisis mundial capitalista no le genera perspectiva de futuro, ni el proclamado fin de las ideologías, por el contrario se avanza en la socialización de las relaciones humanas, y la Iglesia no es ajena a eso y por eso sale a buscar, como lo viene haciendo en dos mil años, pasar otra fase de una etapa que percibe es el fin del capitalismo.
En el campo del sistema basta mirar Europa en su conjunto como el intento de naciones unidas para preservar el sistema uniéndose en torno a la ley primera de éste, “concentrarse fagocitando a su adversario” y generando así nuevas formas de mini imperialismos rompiendo el progreso de la civilización como género humano. Los EEUU van a la cabeza de esta desarticulación del sistema que necesita romper toda competencia, aun de sus pares capitalistas, para imponerse como el gran árbitro de la vida y la condición humana.
Esta es la situación actual de las relaciones de clase que el sistema esconde, cómo y cuándo puede, pero ya le ha llegado estructuralmente a su corazón. El poder financiero que dirige la política del sistema, es superior al productivo industrial y agrario que en una planificación socialista, genera fuentes de trabajo y por consiguiente mercado con poder adquisitivo. Como analizaron hace siglo y medio Marx y Engels, las fuerzas productivas son superiores al sistema distributivo generando una contradicción que avanza inevitablemente contra las forma de distribución del PBI mundial.
La desigualdad no tiene lugar donde esconderse como a cada avance de la técnica que genera la inteligencia humana ésta entra en antagonismo con la sociedad actual. En síntesis, se produce en infinito menor tiempo real todo lo que necesita el ser humano, solo que en la otra parte de este proceso entre producir y distribuir existe una desarmonía insalvable que el sistema capitalista no tiene cómo resolver. Salvo por la vía de las guerras y por eso el imperialismo desde los EEUU encara ese papel con el cinismo más atroz y la decisión obscena de ser “policía del mundo” por arriba de sus pares y todos los organismos que incluso él mismo creó.
LAS VARIACIONES DEL SISTEMA CAPITALISTA
Este curso final de la crisis del sistema, que en nuestra opinión desde 1989 es la que calificamos como “Rebelión de las fuerzas productivas”, como previeron Marx y Engels, lleva a que anteriores contradicciones se transformen dialécticamente en antagonismos que fagocitan el curso de su economía. Así América del Norte y la Unión Europea, donde vive el 13,2% de la población mundial, concentran el 59,3% de la riqueza (136 billones de dólares en 2012). En el otro extremo, se sitúan el continente africano, la India, el resto de Europa, América Latina y China, que reúnen al 63,1% de la población y sólo al 17,8% de la riqueza (41 billones). En situación intermedia el resto de Asia y del Pacífico (que incluye países muy dispares, como Japón, Filipinas o Vietnam), con tasas más equilibradas: 23,6% de la población mundial y 22,9% de la riqueza (53 billones) (Gráfico 2).Europa con una desocupación que la desarticula es un ejemplo en los países desarrollados del capitalismo, pero también Japón como potencia controlada por los EEUU hace parte de este curso. Las burguesías que tras el paraguas anteriormente seguro del imperialismo veían su perspectiva aliados a él, hoy dudan, vacilan e intentan salidas propias rompiendo, o queriendo hacerlo, el círculo, la soga con que éste las ahoga. El FMI, Banco Mundial, las trasnacionales financieras pueden caerse y el default objetivo, al que brevemente accedió los EEUU, es un estigma de la época.El BRICS -representando una economía que no rompe con el capitalismo pero expresa una tendencia combinada entre países donde el papel del Estado tiene un rol central en la planificación como en la políticas internas, en especial Rusia(de base soviética), China con la dirección del PCCH, y Brasil con el gobierno del Partido de Los Trabajadores- rompiendo el esquema clásico imperialista, es entonces como realidad distinta en particular y en perspectiva y aparece como un aliado natural del nuevo mundo también en pleno curso. No cambiando sustancialmente las contradicciones internas productivas o de intercambio de bienes y servicios, pero sí adecuándose más cercanamente a la realidad de esta etapa de la historia donde sí hay un elemento claro: es la etapa de transición de una sociedad a otra, empezando por el papel y funcionamiento de los Estados nacionales.Esta es la evolución que se produce, y contradice antagónicamente, en el sistema capitalista cualquiera sea su expresión. Según fuentes del mismo sistema.
AMERICA LATINA EN UN LUMINOSO CURSO DE LIBERACIÓN NACIONAL Y SOCIAL
Mientras que en África y Medio Oriente el imperialismo francés, belga, alemán, inglés o de los EEUU siguen teniendo poder de decisión tanto por la explotación de siglos y la disgregación como naciones que generaron el atraso y las guerras actuales, alentadas por el flagelo de políticas de confrontación étnica a que han sometido la región, como el control de sus gobiernos títeres y aliados de sus intereses, atraviesa serios problemas para liberarse. El ejemplo de la destrucción de Libia, pero antes de los países del cuerno del África, a lo que hay que sumar la guerra contra el pueblo de Siria, la desestabilización en Egipto y el objetivo concreto de destruir Irán, son parte de una realidad contradictoria de lucha de los pueblos por su independencia con golpes y contragolpes permanentes.
América Latina en esta década y media ha logrado desenvolver en sus países centrales, o ejes económicos de la región, una política que se independiza y concurre con el imperialismo, sus organismos y las empresas trasnacionales. Cuba, sosteniendo una desigual batalla contra el capitalismo en el bloqueo, ha ganado 53 años de progreso social. Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Uruguay, Brasil y Argentina desenvuelven sus economías y políticas sociales en un curso nacional y popular, que aun no resolviendo los problemas de su desarrollo con equidad y justicia social le rompen el espinazo estructural de sometimiento a la estrategia regional y mundial del imperialismo.
Esta condición concretamente única en el mundo actual le permite dos herramientas concretas para darse perspectiva retrotrayéndola en el tiempo y acercándola a una II Independencia, que esta vez incluye a los pueblos y su participación y poder de decisión como lucha de clases. Lo que hace la diferencia de los principios del Siglo XIX, cuando aún no se había desarrollado la ideología del socialismo científico, pero con los libertadores de esa época éstos lograban una primera libertad política aunque dominadas por las metrópolis de Europa y luego los EEUU y su “América para los Americanos” del presidente Monroe, o ya en el Siglo XX con “El consenso de Washington” y la práctica del neoliberalismo.
LA TRANSICIÓN AL SOCIALISMO EN TIEMPOS Y ESPACIOS DESIGUALES Y COMBINADOS POR EL ESTADO NACIONAL
Hace poco más de dos décadas la burocracia soviética, en particular la que ejercía el control administrativo del estado, decidió “pasarse al capitalismo”. Los Yeltsin y Cía. utilizaron los resortes del control del estado para intentar retroceder el reloj de la historia. Las otras burocracias de la Europa del Este lo siguieron o ya lo habían emprendido antes. Pero toda esa capa de parásitos de la revolución socialista -por el cual los pueblos habían dado infinitas muestras de valor y decisión social, como las masas soviéticas siendo el factor central de la derrota del nazismo-, no pudieron derrotar a la historia del progreso social, ni a esa estructura aun degenerada por esas burocracias, que había mostrado ser superior en las relaciones humanas. El papel de la Rusia actual es claro que obra políticamente como Estado Obrero en Medio Oriente, Siria y América latina. O China que desarrolla una potencia económica montada en acuerdos con las trasnacionales y el empresariado capitalista del mundo, pero no puede dejar de ser parte de la direccionalidad del partido comunista chino, y proclaman que en 50 años instaurarán el socialismo en China.
En este desarrollo del progreso social en el mundo, que se expresa en la lucha de clases de muchas y variadas maneras -pero en particular en América latina- con gobiernos surgidos en concentración electoral de masas, existe la necesidad imperiosa que pueda lograr estabilizarse, aun en desiguales condiciones de sus desarrollos económicos, tecnológicos y productivos, cosa que se ve en las permanentes contradicciones de aplicación del Mercosur, Unasur, Celac y cuyo mejor exponente es el ALBA. Condiciones en que la debilidad estructural de los partidos con que se llega al gobierno y recrudece en la muerte física de dos cuadros de dirección política importantes de este curso de liberación nacional, como son la de Néstor Kirchner y Hugo Chávez, ha pesado y se mantiene en la actual fase –fase de una misma etapa no agotada- aun contando con la fuerza y seguridad de dirigentes como Cristina Fernández de Kirchner. Ahora, como fase superior de la etapa, empieza a verse con claridad que llegar al gobierno apoyados en grandes movimientos de masas no soluciona el problema de la dirección, de los cuadros políticos, sindicales, culturales, sociales que esta exige.
EL PAPEL DE LOS PARTIDOS, SINDICATOS Y MOVIMIENTOS SOCIALES
Este curso ascendente sin embargo no está exento de contradicciones que en su dialéctico desarrollo involucionan en antagonismos a su progreso. Por esta razón es que lo desigual y combinado define la fase dentro de una misma etapa de revolución permanente. Desde Cuba revolucionaria del primero de enero de 1959 y su posterior avance revolucionario en las ideas y objetivos hasta la Venezuela Bolivariana y en el interior de toda esa etapa histórica, medidos en esos tiempos de fracciones de segundos, lo que aparece como inamovible es la necesidad de construir los instrumentos en el propio desarrollo.
Como hemos visto en los gráficos, la contradicción entre desarrollo armónico, que llaman eufemísticamente “globalmente”, -cuando el sistema es desde su principio mismo mundial-, como en la vereda de enfrente, el Socialismo porque no hay “socialismo en un solo país”, atraviesa la etapa final que prevista por Marx y Engels como parte del desarrollo de la sociedad capitalista no tiene forma superior ya a encontrar. Por ello las integraciones regionales terminan chocando con la concentración mundial del capital a través del imperialismo como su fase superior. Y esta razón eleva el papel de los organismos de los explotados en general. Ello incluye a las amplias clases medias de todos los niveles que ven aumentar el confort de su nivel de vida como caer estrepitosamente también.
Ello genera una PERMANENTE INSEGURIDAD SOCIAL, que incluye a la clase alta del sistema que acorralada por su propia crisis descree de la democracia burguesa, se concentra en las corporaciones trasnacionales, regionales y nacionales todas fusionadas, de mil formas, entre sí. Condición que se transmite objetivamente en los países que luchan por su desarrollo económico y mucho más aún en LOS TIEMPOS de estas transiciones como en los ESPACIOS que finalmente se abren. Las burguesías de origen, o que basan su crecimiento en el Mercado Nacional, enfrentan a las trasnacionales corporativas mundiales poderosas que las aplastan asignándoles un papel inferior en la acumulación del capital. Ello las ubica en algunos países como aliadas de las masas trabajadoras, siendo ganadas a una economía de transición; otras, las más cementadas al sistema, son las directas aplicadores del programa neoliberal de sometimiento al imperialismo, sea con el viejo “Consenso de Washington”, el ALCA, los TLC o revividos ahora a través de Alianza del Pacifico, etcétera.J.Posadas planteó que los procesos desiguales y combinados no negaban en su desenvolvimiento contradicciones. Su teoría del papel del “nacionalismo revolucionario de esta época” (se refería al curso posterior a la II Guerra Mundial), lo ponía como una condición favorable absolutamente a la construcción de la nueva sociedad. Y aplicando ese análisis desarrolló en teoría política, extendiendo el pensamiento central de Don León Trotski -como parcialmente en la teoría de aplicación habían hecho dos grandes pensadores revolucionarios de su época y parte de la corriente mundial de la oposición de izquierda como A. Gramsci en Europa y José C. Mariátegui en América latina-, acerca de que estos movimientos nacionalistas, con una base original burguesa, al necesitar apoyarse en las masas desarrollaban movimientos de masas, que negaban todo bonapartismo político al desenvolver sus instrumentos propios de la clase explotada.
En Argentina, J.Posadas hizo un crítico apoyo al peronismo al que analizó en su histórico documento de 1947 “Plan Quinquenal o Revolución Permanente”(2). Y el eje de este análisis era que en el desarrollo de las medidas democrático burguesas necesariamente se desenvolverían los instrumentos de la clase trabajadora, Sindicatos, Centrales Sindicales, Movimientos de masas (hoy se denominan “sociales”). Y en ese curso debía apoyarse la corriente revolucionaria para la construcción del Partido. Como analizó el papel de “Evita” -María Eva Duarte de Perón 1919/52-, como revolucionaria de cara a la burguesía que ejerciendo su hegemonía se apropiaba del papel del movimiento obrero.”Donde hay una necesidad existe un derecho”: una conclusión de Evita que nada le gustaba a la burguesía.
Es decir, era una aplicación tan práctica como objetiva tanto del pensamiento de A. Gramsci respecto al partido y la hegemonía social, como del de Mariátegui en cuanto a ser una obra propia de las masas, y no siendo “ni calco ni copia” con que José Carlos Mariátegui repudiaba al stalinismo de la burocracia soviética de la época, a su vez iba a los organismos en que los trabajadores mundialmente desarrollan su lucha de clases diaria: SINDICATOS Y PARTIDOS.
Hoy el mundo, pero en particular América latina, hace un balance de esta década de progreso revolucionario ininterrumpido (permanente) de la lucha de clases y la construcción de la nueva sociedad. Ello plantea, en nuestra opinión, la necesidad de una profunda evaluación de los tiempos y espacios que hemos dejado ya como experiencia y las que se abren cada día. La etapa actual de la revolución permanente se concentra en el programa socialista como en la necesaria fase de transición de los Estados y la Sociedad.
El imperialismo, como cabeza del sistema capitalista mundial, no espera sentado su desintegración mundial como sistema. Tiene garras atómicas y un control tecnológico sobre la vida que lo hace ver poderoso, incluso para los que desertan de las ideas nobles del socialismo, como “imbatible”, sometiéndose a sus organismos de dominación o buscando cobijarse bajo su ala protectora dándole a cambio el control de la vida de las naciones.
No hay perspectivas de progreso alguno en cualquiera de las formas del ALCA, TLC, Acuerdo o Alianza del Área del Pacifico, la transnacionalización de la fuerza del trabajo tipo “maquilas”, etcétera. Este curso “nacional y popular” actual que corresponde a la etapa del “nacionalismo de comienzo después de la II guerra mundial”-Peronismo, Varguismo, Ibañez del Campo y luego J. Arbenz- en adelante no puede desarrollarse si no desenvuelve una corriente social de masas como sólido apoyo intransigente en lo social. Ello quedó demostrado en el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, los intentos en República Dominicana con Caamaño Deno, y en la oleada de finales de la década del 1960/principios de 70, en que el Gral. Juan Velasco Alvarado en Perú, Rodríguez en Ecuador, Torrijos en Panamá, JJ Torres en Bolivia, S. Allende en Chile y Cámpora en Argentina abrieron una nueva etapa de lo que significaba llevar adelante el desarrollo de la economía con justicia social. Avanzar hacia el socialismo.
Por ello en esta nueva etapa que se relanza a partir de fines del Siglo XX y avanza a paso seguro en este primer cuarto del Siglo XXI, no hay otra forma de asegurar lo conquistado que profundizándolo. En este sentido la revitalización del estado obrero soviético, aún sin denominarse legalmente en la superficie así pero que se puede ver en lo que hace la Rusia de Putin y las FFAA soviéticas, en el papel de China como II economía mundial y los otros países del BRICS como India y Brasil limpian el camino a profundizar lo conquistado teniendo como contracara al imperialismo norteamericano y la gran burguesía alemana, inglesa, francesa y su injerencia negativa en el curso del progreso de la humanidad.
LA CRISIS EN SIRIA CONCENTRA LA ETAPA DEL MUNDO
El imperialismo golpeó en Irak y al costo de un millón de muertos sigue con sus bases militares, asesinó a Gadafi y desmembró, por ahora, a la revolución libia. En Afganistán es un aliado de los narcotraficantes y trata de sostener aliados en todo el cuerno de África para su hegemónica política regional también en Medio Oriente. Sin embargo sus aliados genuinos del ayer están en crisis. Egipto no responde como con Mubarak aliado al sionismo criminal del actual Estado de Israel, éste a su vez siente que la crisis mundial le golpea las puertas y el imperialismo de los EEUU no es ya siempre el seguro aliado, incondicional para intentar incluso el uso de armas atómicas contra los pueblos árabes -en particular Siria e Irán-, en aventura en la que no tiene apoyo social en el mundo.
Pero, en nuestra opinión lo que califica y del cual hay que extraer una política ejecutiva, es la posición y actitud de la Rusia de base soviética, y China que aun teniendo en sus arcas estatales una buena parte de las finanzas de los EEUU en bonos del Tesoro y siendo el primer acreedor de este país, los problemas que se mueven en el tablero de ajedrez mundial en Siria le han atado las manos criminales del imperialismo y sus aliados.
Recordamos la invasión del Canal de Suez en 1956 por Francia e Inglaterra, en que la URSS le dio ultimátum para retirarse amenazando intervenir. Hoy formalmente no existe la URSS, pero sí el ejército soviético y las masas que se sienten soviéticas. V. Putin es una expresión de ello.(3)
En nuestra opinión, esta crisis en Siria es la del imperialismo que hesita de lanzar una guerra en la que deberá enfrentarse a su propio pueblo que la rechaza, como a las masas del mundo sin duda, pero que además debería enfrentarse con fuerzas armadas tecnológicamente a su nivel y, en aspectos, muy superiores.
La crisis del sistema en Siria no es por el papel del presidente Bashar al Asad, sino porque necesita abrir un camino directo a Irán y de allí a la misma Rusia. Una necesidad del sistema capitalista, que ya intentó y parcialmente logró en el desmembramiento de Yugoslavia.
En Egipto tiene que negociar y no desde el poder anterior, ni de los hermanos musulmanes que se aliaron al imperialismo y el sionismo contra Siria e Irán. En África los EEUU tienen problemas serios con sus socios europeos y los intereses de cada quién. En América latina, a pesar de todo lo que realiza bajo la alfombra de no intervención, no le va bien.
El curso de crisis mundial del sistema capitalista se expresa en la inflación más grande de su historia, similar a la crisis de 1929/30, pero que ahora se esconde trasladándola al mundo en la expoliación de las economías nacionales, como con la emisión de papel moneda -el dólar-, sin respaldo alguno en oro. Pero sí en su inmensa maquinaria de guerra consumiéndole su presupuesto, varias decenas de veces a los de la salud y educación. Por ello como le expresó a Néstor Kirchner, el presidente argentino de aquel momento, el señor presidente Bush: “con la guerra a nosotros siempre nos fue bien”.
Esta es la etapa en que por un lado se progresó en la técnica, la nano tecnología, en la producción con una productividad que genera “plusvalía concentrada” (4), y al mismo tiempo que aumenta y concentra la riqueza arroja al vacío a cientos de millones de desocupados excluidos del sistema. Que contradice con el bienestar y la miseria, como muestran los gráficos, lo que hace a la vida.
El papel del Estado tradicional, conservador, anquilosado, administrativo burocráticamente y representante de la clase con el poder corporativo del capital es el que hay que revolucionariamente cambiar. Ello no se hace con decretos funcionales y buenos deseos, sino con el cambio de raíz de la Democracia representativa a la Democracia Participativa. De una nueva República parte de todas las repúblicas, donde las fronteras se desvanecen en el objetivo de progreso común. América latina está avanzando, no sin problemas, pero desenvolviéndose en esa línea: UNASUR, CELAC, ALBA, MERCOSUR, PETROCARIBE, etc., son avances en esa línea. Ahora hay que avanzar en lo que planteaba Hugo Chávez, la UNIDAD, que significa superar no solo fronteras geográficas sino comerciales y políticas que solo pueden ser superadas en el camino a una nueva sociedad socialista, por una FEDERACIÓN DE ESTADO REVOLUCIONARIOS DE AMERICA Y EL CARIBE. Asimismo, el planteo sobre la formación de una V INTERNACIONAL, o una nueva Internacional que aglutine las mejores experiencias políticas y partidos del mundo, sigue vigente como necesidad histórica en esta etapa.
Creemos que es necesario, imprescindible para la vida y su futuro mediato e inmediato, que los gobiernos productos del proceso nacional, popular y democráticamente revolucionarios incluyan en la discusión estas “conclusiones”. El papel del estado en la etapa de integración y transición” en que se desenvuelve el curso de la humanidad.
León Cristalli
Director
(1) Karl Kautsky (1854-1939) “Orígenes y fundamentos del cristianismo”
(2) Voz Proletaria Nro. 1 Junio de 1947.
(3) “La salida de Yeltsin, el proceso de reacomodamiento en Rusia y el Estado Obrero soviético. León Cristalli, 11-12-1999. Voz Proletaria 1486.
(4) León Cristalli. Manifiesto del 1° de Mayo. 22-4-97-Voz Proletaria 1491

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