CRISIS MUNDIAL CAPITALISTA Y TRANSICIÓN A LA NUEVA SOCIEDAD

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EDITORIAL:

Revista Conclusiones Nº 28 | Marzo 2013

El sistema capitalista atraviesa una crisis de la cual ningún sector de su sociedad escapa ni puede negar. Esto, más allá de no ser ninguna novedad porque es aceptada por su misma dirección política en todo el mundo, plantea una necesidad objetiva para la humanidad y su civilización: ENCARAR LA ETAPA DE TRANSICIÓN A LA NUEVA SOCIEDAD AL MENOR COSTO POSIBLE, COMO TAMBIÉN SIN DEMORA ALGUNA.
No se trata de poner parches para ganar tiempo, como en siglos pasados se hizo con la construcción de la economía basada en la propiedad individual de los medios de producción y distribución, sin alterar la forma social individual sobre la colectiva de distribución. La historia del mundo terrestre se nutre de un gris comunismo primitivo que distribuía colectivamente, como luego del modo asiático de producción, pasando al esclavismo, luego al feudalismo hasta el capitalismo industrial y la actual sociedad burguesa.
La humanidad, en miles de años de construcción social, se ha planteado el “de dónde venimos y adónde vamos”. La filosofía, la teología, las religiones expresan esa necesidad de explicación. Pero en el Siglo XIX, basados en la concepción materialista dialéctica, lo hicieron C. Marx y F. Engels. En “El Capital” analizan el por qué del surgimiento del capitalismo moderno, de la estructura de la revolución industrial y el nacimiento y papel de la burguesía como factor necesario a esa economía, que no soluciona el antagonismo entre producción colectiva con acumulación individual. Nace así el “proletariado industrial” que será su enterrador.
Serán Marx y Engels quienes analizan la estructura desde los orígenes de la propiedad hasta la forma de producción superior a las anteriores, concluyendo en cómo desde allí avanzar a la nueva sociedad socialista para desenvolver la de la sociedad de los iguales, en que se armoniza la forma y el contenido del proceso productivo y distributivo de los bienes que la sociedad hace agregando su fuerza de trabajo a la materia prima de la naturaleza, y principal conclusión del marxismo, la “plus valía” de la fuerza de trabajo de la que se apropia el capital, concentrándose.
A siglo y medio de “El Capital” se ve diáfana la crisis mundial del sistema capitalista. Esta no es en particular de organismos técnicos políticos como el FMI, BM, y todas las organizaciones colaterales del sistema en lo que hace a la economía mundial. Así la crisis de la Unión Europea, también lo es de las Naciones Unidas, OEA, etc. Ello califica una situación inestable del sistema, que plantea similares condiciones previas a la I y II Guerras Mundiales interimperialistas. Hasta hace poco más de dos decenios, lo que impedía la guerra de conquista de materias primas y mercado entre las potencias capitalistas ya en su desarrollo imperialista, era la existencia de la URSS y el llamado “Campo Socialista”. Era que “la concurrencia mundial de sistema contra sistema” contenía las guerras de conquista de mercados, como analizó J.Posadas (1912-1981). Ya en 1938, en el primer congreso fundacional de la IV Internacional, don León Trotski, plantea “el Programa de Transición”, previendo la II Guerra mundial y sus consecuencias para la humanidad, encarando las tareas de los pueblos y el proletariado como cabeza de movimientos de masas de trabajadores; se trataba de generar la nueva sociedad, que ya tenía en la URSS –aun degenerada por la burocracia- un faro que iluminaba el mundo.
LUCHA DE CLASES, REBELIÓN DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS Y GUERRA DE IV GENERACIÓN
Sesenta y siete años después de formalmente terminada la II Guerra Mundial, las condiciones vuelven a plantearse pero con una nueva correlación de fuerzas porque no existen las burocracias stalinistas con la desaparición formal de la URSS y el Campo Socialista, y sí al mismo tiempo el condimento de la experiencia adquirida y los balances realizados socialmente en todo el mundo. Ni la guerra contra el pueblo en Corea de 1951/53, Vietnam y después las decenas de acciones de barbarie contra los pueblos que en todo el mundo desarrolló el imperialismo y sus cipayos nacionales, el crecimiento del PBI y la economía mundial, la informática, etc, han podido superar la crisis estructural del sistema. La desaparición de la URSS y el campo socialista, no les abrió ninguna puerta que pudiese armonizar al capitalismo con la humanidad. Un curso que en nuestra opinión se ve acelerado, en este siglo XXI, con los progresos de la tecnología productiva en todas sus expresiones, al que calificamos como “la rebelión de las fuerzas productivas” que previera Marx.
Así hemos definido, hace 20 años, como etapa que une, en que por primera vez en la historia se entrelazan las dos fuerzas motoras del progreso de la humanidad: La lucha de clases por la libertad del ser humano con la imparable “rebelión de las fuerzas productivas”. Así hemos analizado en nuestras páginas la crisis financiera de la famosa “burbuja inmobiliaria” en los EEUU, como a la actual hecatombe económica de la Unión Europea en la que esta UE fagocita a las burguesías más débiles, e intenta tragarse países y pueblos en base a la guerra económica de sujeción política, como en Grecia, España, Portugal, Irlanda, etc. Alemania necesita vender su producción y para ello presta y endeuda a los países débiles del sistema, quienes quedan atrapados por la red bancaria-financiera como peces en una angosta laguna. Como la crisis de los EEUU y la UE estalla también en la descomposición de las parásitas burocracias de los ex EEOO de Europa, las que rápidamente abandonaron su papel político del campo socialista para tirarse en la pileta, -a la que creían llena-, del sistema capitalista, no viendo que lo que hacían era saltar al vacío de un sistema social y económico que ya estaba en el comienzo del final de su etapa de plenitud.
Por ello, salvo en China Estado Obrero sui generis que se apoyó en esta necesidad crítica del capital trasnacional para desarrollar su economía, -a un costo interno creemos duro socialmente y peligroso ecológica y económicamente en perspectiva-, el capital trasnacional no logró utilizar estas conquistas de mercados, fuerza de trabajo y materias primas que les caían del cielo y algunos cantaron victoria histórica, no viendo que en ello había progreso de la historia porque se descomponía y “sinceraba” el papel de parásito de la burocracia enquistada en el Estado Obrero. En la URSS, salido de escena M. Gorbachov, el fracasado perestroiko arquitecto del desguace de la URSS, y su sucesor Yeltsin, el curso retomaría su papel superando un “desvío transitorio del proceso regenerativo del Estado Obrero”. Que no sería siempre ascendente o lineal pero que no podía retroceder en el nivel de maduración social de las masas soviéticas alcanzado en más de 70 años, como planteamos en 1990 en el libro “La Perestroika: una deformación transitoria en el progreso del socialismo”, de nuestra Editori@l: Ciencia, Cultura y Política.
Ante este proceso del mundo, de la historia de la civilización, el capitalismo quiere encontrarle una salida contrarrevolucionaria, porque sabe que finalmente lo eliminará. A la “guerra atómica”, de las galaxias, de sistema contra sistema anterior, hoy le sigue la llamada “Guerra de IV Generación” imperialista, instituida en su fantasía del mundo donde fracasó el socialismo, siendo en realidad el necesario sinceramiento de la deformación burocrática transitoria en los tiempos y espacios de la historia, del progreso al socialismo. Eso es la eliminación del papel de las burocracias que hablaban de un “socialismo” falso, como del oportunismo y reformismo político en el campo del sistema capitalista, que se derrumba con el sinceramiento del curso histórico.
Ante ello el imperialismo desarrolla métodos nuevos de acción de guerra en formas no tradicionales de los tres estamentos anteriores que eran los de grandes ejércitos y acciones bélicas que comprometían a cientos de miles de seres humanos. Hoy la guerra imperialista es doble porque utiliza la “guerrilla mediática informativa” como forma de penetración y disgregación social, al mismo tiempo que armando guerrillas de movimientos rápidos que allanen el campo al ejército de invasión. Y eso es hoy Siria, como antes Yugoslavia, Irak, etc. Cosa que no le garantiza el triunfo, porque paralelo a esta estrategia y táctica de aplicación se desenvolvió la conciencia mundial antiimperialista de los pueblos. Conciencia que tiene expresión concreta en la lucha de gobiernos que sin plantearse el socialismo, hoy actúan como desintegradores del capitalismo imperialista, que es el único que intenta sobrevivir a su crisis histórica. Y estos procesos son los gobiernos que se desarrollan en América latina, con el UNASUR, CELAC, como en Medio Oriente los avances revolucionarias en Palestina, Egipto, Irán, etc. Y en particular en la Rusia de base soviética, China Popular, Corea del Norte, Cuba, Bielorrusia, Vietnam que, aún sin clara política de sistema contra sistema, enfrentan en la concurrencia política al imperialismo.
La Guerra de IV Generación imperialista es entonces una necesidad imprescindible del imperialismo, como la de los pueblos libres del mundo en derrotarla. Y es allí donde surge con fuerza cósmicamente revolucionaria el papel de la lucha de clases y la rebelión de las fuerzas productivas. El progreso de la civilización humana es el de la conciencia social de los pueblos del mundo, y contra esto no hay. “guerra de IV generación” que valga.
CONSTRUIR ORGÁNICAMENTE LA TRANSICIÓN
Mientras, el imperialismo hace la guerra de cuarta generación en todo el mundo invadiendo países, asesinando direcciones políticas, incluso que les fueron útiles hasta el cercano ayer, donde la correlación de fuerzas vuelve a poner la necesidad de sincerar la concurrencia de sistema contra sistema pero en esta época, como venimos planteando: en la fase crítica de la historia de la economía mundial en que el desarrollo de las fuerzas productivas que se dan de narices con la concentración del capitalismo imperialista que no genera poder adquisitivo social, mercados sustentables que integren la producción con las necesidades de la humanidad. Etapa que ya no puede soslayar la crisis con emisión de monedas, o dinero plástico o crediticio, que generan enormes burbujas financieras.
Para constatar esta crisis en el centro del capitalismo mundial, los EEUU, bastan los discursos del presidente de los EEUU. Barak Obama, planteando políticas que superan el bipartidismo de Demócratas y Republicanos. Habla de un “nuevo tiempo” rememorando a Roosevelt de la década de 1930/40, plantea formas autogestionarias de armonizar la riqueza y la distribución del PBI en el país de mayor concentración del capital en el mundo. Discurso que desnuda la profundidad de la crisis entre poder de producción y con altísima productividad en que ya el sistema no tiene cómo generar distribución si no cambia la raíz, el fondo, de la histórica cuestión. Más allá que realmente intente aplicarlo aun como paracaídas a la crisis de los EEUU, este proyecto será rechazado por los cinco círculos concéntricos de la economía norteamericana. Situación que preocupa a su socio contrarrevolucionario en Medio Oriente, el Estado sionista de Israel, quien actúa en previsión que el gobierno de los EEUU. pueda soltarle la mano. Esa es la realidad de una parte de la sociedad, la economía y países en la actual correlación de fuerzas.
En los EEUU. y los países centrales del sistema lo que está cuestionado es “el derecho al trabajo”; por eso la economía crece, la industria avanza tecnológicamente a ritmo intenso, pero no genera empleos, incluso en plano invertido a su alto crecimiento y rendimiento industrial se reduce el empleo. En los EEUU en 1979 la fuerza laboral estaba constituida por 19,4 millones de trabajadores, hoy se ha reducido a 11,5 millones, (- 41%). Según analistas de producción (I&D), en los EEUU. el PBI industrial es del 11%, pero atrae el 40% de los recursos destinados a la investigación y el desarrollo científico y tecnológico, porcentaje que llega al 72% si se considera sólo los que se originan en el sector privado. Bien, detrás de este fenomenal aumento de la productividad hay un descenso de mano de obra. Mientras que los costos de producción han caído más del 11% en los últimos 10 años, la fuerza, o participación del trabajo, en esa construcción se redujo en 6 millones de operarios. Este curso que se acelera al ritmo del progreso científico y su aplicación en la tecnología productiva, es lo que hemos venido analizando como “la rebelión de las fuerzas productivas”, etapa de progreso inevitable de sortear e imposible de resolver por el capitalismo. Como lo previeron Marx y Engels.
Pero es central ver que detrás de esta crisis con distintos niveles de desarrollo, y seguridad política, aparecen otras fuerzas en pleno desarrollo. Estas sin negar, por ahora, lo combinado de su naturaleza de clase burguesa con la de las masas explotadas, intentan reacomodar la estructura de esta crisis del capitalismo al que califican de anárquico, al que denuncian responsable de la crisis mundial, como dan batalla desde el campo de los llamados países emergentes. En este curso reaparece el papel de la ex URSS (ahora con seudónimo de Rusia en nuestra opinión), como de China E.O., la India, Brasil, los cuatro países del BRIC, economías que buscan independizarse del corsé del FMI, BM y las trasnacionales dominadas por EEUU. Alemania, Inglaterra, Japón, Francia, etc. Oponen una fuerza concurrente que, más allá de sus direcciones, terminará enfrentada por intereses propios a la economía mundial imperialista.
LA FUNCIÓN EN LA TRANSICIÓN DE LOS PUEBLOS EN DESARROLLO
En la contracara de esta crisis del sistema, lo absolutamente luminoso de este curso es la lucha de los pueblos que en América latina, en particular del sur de América, en Medio Oriente y Asia, la irrupción de los “indignados”, de decenas de miles de jóvenes que en Europa no ven condiciones dignas de vida, y llenan de fuerza dan una perspectiva de progreso social combinada y desigualmente que aún sin lograr alcanzar una nueva sociedad, van negando las desigualdades y antagonismos sociales de la actual. C. Marx dijo . “La humanidad no se plantea jamás, sino los problemas que puede resolver, y mirando de cerca, se verá siempre que el problema mismo no se presenta más que cuando las condiciones materiales para resolverlo existen, o al menos están en vías de surgir”. Por ello, y las condiciones objetivas del mundo, analizamos que la humanidad se propone un cambio en la transición que puede alcanzar y para el cual ya está preparada y es el eje del curso actual.
La sociedad burguesa mira espantada la crisis de su mundo imperialista y busca una salida que le permita sobrevivir a su condición de clase privilegiada. Haciendo “concesiones” a su papel en la historia, realiza frentes únicos con los pueblos explotados. Incluso en determinadas condiciones específicas realiza “alianzas nacionales tácticas” para enfrentar a sus liquidadores trasnacionales colonialistas imperialistas. Ven que el sistema, en esta etapa, los fagocita y relega al papel de administradores coloniales de las inversiones económicas del poder central. Un plan maestro que intentó, adelantándose a su época, realizar con la guerra interimperialista el nazismo con Hitler en nombre del nacional-socialismo, que era lo previsto por Lenin en cuanto a la concentración imperialista del capital.
Otro muy distinto es el “nacionalismo revolucionario antiimperialista” actual y el que analizó y previó para América latina J.Posadas. El papel de celebrar los “Bicentenarios” en América latina no es otro que reivindicar los programas originarios de las luchas anticolonialistas de hace dos siglos. Pero como la historia es inclemente con los humanos en su propio curso, estas políticas desarrollan una necesidad para afirmar un curso de independencia nacional que a su vez viene unido, en tiempos y espacios actuales, a la lucha de clases y la rebelión de las fuerzas productivas. Y he ahí donde el Programa de Transición de1938 de don León Trotski deja de ser una política de un partido u organización, para desenvolverse en necesidad del proceso objetivo del desenvolvimiento de la historia de la civilización humana.
Es absolutamente necesario revaluar el papel de los movimientos nacionalistas que, como analizó J.Posadas hace 40 años en aplicación y desarrollo del pensamiento de don León Trotski en su libro “La Revolución Permanente”, hoy se desenvuelven naturalmente en antiimperialistas y comienzo de la etapa de transición a la nueva sociedad, por las condiciones mundiales del progreso científico como de la lucha de clases.
No hay posibilidad nacional de desarrollo; en tiempo y espacio actuales los procesos nacionales en la forma son de “integración económica” en un primer momento, para pasar necesariamente a la Integración Política. Ejemplo de ello son UNASUR y el CELAC que entierran las relaciones desiguales con los centros del capitalismo, que sin dejar de estar en el sistema y con algunos gobiernos cuyos programas son neoliberales, de conjunto abren las puertas a la intervención de la sociedad en forma contraria a los intereses geopolíticos de aquéllos. El desarrollo de los países solo se produce en la forma de una nueva planificación del proceso productivo, donde el factor de la fuerza del trabajo no solo compite con el capital en la apropiación de lo generado sino que, aliada a la rebelión de las fuerzas productivas, va eliminando el papel del capitalista empresario para elevar el del Estado Revolucionario de transición.
Es éste un curso mundial, no solo de crisis del sistema, sino que ya se expresa en los centros del poder hegemónico capitalista la lucha abierta de intereses. La crisis financiera en los EE.UU. y de la Unión Europea, que se traslada a lo político mundialmente, empieza a tener la respuesta de los pueblos para desarrollar el muevo eje del curso de progreso frente a la crisis del sistema capitalista. Se unen así los dos motores que organizan las coordenadas más importantes que definen el desenvolvimiento de la civilización, como analizó C. Marx: La economía productiva y la Lucha de Clases. Es una etapa donde bien se puede aplicar a Einstein y su teoría de la “relatividad” del tiempo, aplicado a la política del progreso social, cuando decía que “la imaginación es más importante que el conocimiento”: mientras el imperialismo hace la guerra mundial diaria, los pueblos del mundo imaginan un mundo en libertad plena.
CHINA NO VA AL CAPITALISMO COMO TAMPOCO LOS PAÍSES EMERGENTES
He allí, en este curso nacional y mundial, donde aparece el papel de progreso de la economía centralizada y planificada estatal en China, Estado Obrero “sui generis”, a pesar de la burocracia que en el Estado Empresario principal se genera con la intervención del capitalismo, burgueses que al no poder desarrollarse internamente emigran a los países capitalista porque no pueden desarrollarse como clase política a pesar del poder económico que han acumulado. Allí, la función del Partido juega un centro que lo hace superior a la acción del capitalismo mundial y su cabeza el imperialismo para disociar el curso socialmente revolucionario.
De allí el papel del BRIC, aliado natural de los países en desarrollo; tiene concurrencia con el mundo capitalista que lo contradice en su intervención en el desarrollo de una economía alternativa, aún sin cambiar su naturaleza de clase, pero que irremediablemente abre el camino por ser una hegemonía superior a la en crisis y que permite una transición del capitalismo imperialista a Estados Revolucionarios y finalmente el camino socialista, curso que, como analizara Lenin, al profundizar la estructura social, la lucha de clases se desenvuelve la acción política por el poder que construya la nueva sociedad, tal cual lo previeron Marx y Engels, y que el sistema capitalista mundial no puede impedir su progreso.
Este curso avanza y divide el campo capitalista, como la reciente reunión de la Unión Europea y el CELAC, otra forma concreta de desarrollo de la economía que, manteniendo su carácter capitalista, rompe el eje necesario a la concentración del capital financiero imperialista de esta época. Proceso que se desarrolla como plantea Lenin en “El imperialismo fase superior y última del capitalismo”. Porque esa es la estructura de la crisis de la Europa de Maastricht, el papel actual de Alemania que viene del Plan Marshall de EE.UU. en la post II Guerra Mundial, ante el desarrollo de la URSS y el Campo Socialista y ahora sin la formalidad de la existencia de la URSS se desenvuelve una lucha intercapitalista enfrentada a la “Rebelión de las fuerzas productivas”. Donde aparece la “burbuja financiera” como el cuco del sistema, cuando en realidad es el producto natural inflacionario de un mundo económico que produce infinitamente más que su capacidad distributiva capitalista. Por ello en la alimentación, salud, educación y vivienda, junto con la desocupación masiva como en España, Grecia y el mismo EE.UU. se expresa la contradicción del aumento productivo con la inflación y aumento del costo de vida.
Todo ello alienta la desintegración social y cultural del sistema, renaciendo sectores sociales que buscan expresarse y denunciar esta fenomenal crisis mundial con la aparición masiva en todo el mundo de los “Indignados”, los “intelectuales” y las “Cartas abiertas”, plataformas sindicales que disputan no solo el salario sino la conducción de la economía. De intelectuales -que sin salirse del libreto del sistema-, en la escena política con reconocidas personalidades del Viejo Continente, como Umberto Eco, Fernando Savater, Salman Rushdie y Bernard-Henri Levy, firman el documento “Europa o el Caos”, pero sin claridad en poner la praxis en la construcción de la nueva sociedad. Es el curso, que en distintos expresiones se da en Europa que intenta recuperarse, tratando de vivir hoy de manera más genuina en otras regiones del mundo, como China o América Latina. Se deshace el capitalismo a lo Maastricht en Atenas, una de las cunas del europeísmo, como se desintegra en Roma otro pedestal, y España con un “paro laboral” del 30% abierto, comprada y dominada por el capital sea bancario o financiero alemán, y una corrupción generalizada en el ámbito político de la derecha.
Entonces, en oposición a lo que representa el nacionalismo revolucionario antiimperialista de esta época, en América latina en particular, aparecen los que no aterrizan en la verdadera pista del futuro, se enajenan viendo un crecimiento del contaminante veneno del berlusconismo, como sin comprender el papel de los pueblos y su lucha de clases. Una vez más, como cuando anunciaron el fin de la historia y del papel proletariado, caen y se deshacen en todas partes, de este a oeste, de norte a sur, contrarios al desarrollo de los movimientos nacionales, populares, revolucionariamente democráticos que no aceptan; entonces solo ven el supuesto ascenso del populismo, chauvinismo, las ideologías de exclusión y odio que Europa tendría que marginar (¿?), debilitar. Y cumplen función negativa a todo progreso social cuando plantean que antes se decía: socialismo o barbarie, y ahora hay que plantearse unión política o barbarie.
EL VALOR TECNOLÓGICO EN LA TRANSICIÓN POLÍTICA ECONÓMICA
Sin embargo, en nuestra opinión, es necesario detenernos en este curso en la UE para poder ver las asimetrías que plantea por un lado la desintegración de la sociedad capitalista, como también concentración y crecimiento monopólico financiero de la economía mundial del sistema en su eje hegemónico los EEUU; Alemania, Inglaterra, Israel como brazo atómico en Medio Oriente enfrentados mundialmente con el desarrollo de los países que han roto, saltado la valla del neoliberalismo y desenvuelven un papel revolucionario del Estado en la planificación de la economía y la vuelta a la tecnificación de la sociedad. Política que niega la aplicación del “Consenso de Washington”, que era la concentración financiera basada en el dominio del PBI mundial como política del sistema para esta etapa.
Esto se desenvuelve en medio del desastre laboral que atraviesan España, Italia o Grecia; como en la otra punta, pero dentro de la misma crisis, de Alemania que logró este año seguir bajando su desocupación por séptimo año consecutivo, a costa de su papel imperialista en otros países. La tasa de desempleo del 2012 fue del 5,3%, la más baja de los últimos 20 años. Las exportaciones de la “locomotora” germana subieron un 4,3% en un contexto donde las economías que la rodean bajaron sus números, y si bien el PBI creció poco (0.7%) viene logrando números positivos consecutivos en base a una política imperialista de toma de posición interna en las economías nacionales que, como Grecia, recibían “créditos atados” que luego le obligan a comprarle a Alemania, entre otros rubros el de armamento que no necesita Grecia, y transformándose así en su principal acreedor. En medio de la recesión continental Alemania el año pasado creció un 3%. En el 2010 tuvo ingresos por royalties (lo que el país cobra por el uso de algún producto patentado en su territorio) de unos 55.000 millones de dólares. ¿Cuánto tuvo Italia? Apenas 9.800, con un balance final negativo al computar lo que pagó por la tecnología importada, de casi 6.000.Para tener ideas de dimensiones, en ese mismo período EEUU lideró el rubro con casi 90.000 millones de dólares cobrados por sus patentes en todo el mundo. Lo que varios países reciben por el total anual de sus exportaciones, EEUU lo embolsa solamente por el rubro de sus patentes.
La crisis actual es profundamente estructural del sistema capitalista. A diferencia de las cíclicas de las que podía salir reorganizándose en la distribución de la ganancia, esta crisis incorpora a todos los aspectos del sistema porque el crecimiento económico es en realidad la vidriera de un falso florecimiento financiero. La política internacional vuelve a ser colonialista en sus expresiones más duras y asesinas. Ante ello, los pueblos reaccionan ya no defendiendo el “salario del miedo” sino el derecho a la existencia con libertad. Y los “Indignados”, aun en sus vaivenes activos o de pasividad, empiezan a ser causa y efecto que al no ser resueltos aumentan en el tiempo su intensidad, y que tienen respuestas positivas no siempre donde se expresan sino en los países llamados emergentes como en América latina. Los sindicatos y movimientos sociales son copartícipes de este curso en el mundo, cambiando su política reivindicativa por la lucha por el poder de conducción de la sociedad y los estados.
La etapa de transición en que ha entrado la historia tiene puntos concretos de expresión a pesar de la inexistencia formal del campo socialista. El Estado Obrero chino se plantea una perspectiva de crecimiento real mirando hacia adentro, a su mercado nacional, empezando a romper su dependencia del mercado mundial. A fines de octubre de 2012, el diario El País de España, publicó un extenso reportaje a Cui Hongjian, director de Estudios Europeos en el Instituto de Estudios Internacionales de China. Este intelectual de un régimen de partido único plantea: “China quiere tener un desarrollo estable y sostenible durante otros 30 años, así que ahora es un buen momento para aprender más de la experiencia europea. Queremos crecimiento económico, pero necesitamos también justicia social. Y la experiencia está en Europa. Quizás en los últimos 30 años, China aprendió demasiado de Estados Unidos”.

El resultado está hoy en la crisis de la UE y el peso específico, como lastre financiero-económico del Euro, que somete gobiernos y es, en nuestra opinión, el reaseguro del dólar de los EE.UU.

EL SINCERAMIENTO EN LA EX URSS Y EL CAMPO SOCIALISTA
En la actual Rusia, de base social soviética, la evolución hacia la vuelta a Lenin, al Estado Soviético, aparece hoy deformada por un aparente “nacionalismo ruso” de Putin, la expresión de que el sistema capitalista no ha podido conquistar en forma superior al Estado Obrero, no ha podido crecer en las masas soviéticas ni en una parte de las direcciones que hasta la década de los 90 del siglo XX transitaban en el camino del proceso regenerativo –parcial- del E. O. soviético, y que se preparan para dar el salto dialéctico para reestructurar la vida soviética en el poder soviético que convive en la sociedad con una dirección política desigual y combinada que negocia con el capitalismo pero no tiene confianza en él y a su vez teme que lo arrastre la fuerza del pueblo soviético. Por ello los que están en crisis en todo el mundo son el capitalismo y las burocracias, a las que ni siquiera les dio para ser burguesías como clase, sino parásitos, como los analizó don León Trotski.
Ello solo puede producirse porque nunca pudo consolidarse la destrucción del “faro que ilumina el mundo”, el que fue apagado por una burocracia administrativa del Estado y sus 40 millones que socialmente usufructuaron de la URSS, pero no pudieron hacer una involución del curso histórico de la Revolución Rusa, el Ejército Rojo y el papel de ser el primer Estado Obrero de la historia de la humanidad.
La discusión necesaria a la transición es también en la ex URSS y los demás EEOO, pero a diferencia del capitalismo donde los cambios se hacen necesarios de raíz y profundamente, en esta área del mundo será combinado como desigual y permanente. El capitalismo invirtió y perdió cientos de miles de millones de dólares en la Rusia de Yeltsin y la burocracia, y en otros ex EE.OO: y no pudo derrotar la experiencia más hermosa de la humanidad: la Revolución Rusa de 1917, ni al Ejército Rojo organizado por don León Trotski
La política exterior de Rusia, China, Corea del Norte, Vietnam expresan esas contradicciones, pero no antagonismos con el desenvolvimiento de un necesario proceso de transición, porque no hay involución en las sociedades que siempre avanzan desde el nivel más alto alcanzado. Un análisis basado desde la concepción materialista dialéctica de la historia,
EL PAPEL EN LA TRANSICIÓN DE LAS COMUNAS, SINDICATOS, PARTIDOS Y MOVIMIENTOS SOCIALES
La transición es desigual y combinada en el mundo, tanto como parte indivisible de una misma etapa en la historia. El papel de los organismos de la clase trabajadora, como de los gobiernos que avanzan en el sentido revolucionario del reloj del progreso social, adquiere fundamental importancia. Venezuela Bolivariana y Socialista, como Cuba, Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, Uruguay, Nicaragua en América latina son punta de lanza de este curso de ascenso revolucionario de toda la sociedad, como Grecia, Palestina, Egipto, Siria, Irán, etc., y Rusia, Bielorrusia, China, Corea del Norte, Vietnam lo son también en diferentes grados de evolución pero dentro de un mismo contexto.
Ante la crisis mundial del sistema que cada día necesita apretar más al salario, a la fuerza de trabajo, los Sindicatos han dejado de ser sólo organismos reivindicativos salariales y de condiciones de trabajo, para elevar su función política como medio de poder sostener las conquistas. Los movimientos sociales cambian su naturaleza sostenedora de la vida misma para elevarse como una de las fuentes originarias de la construcción de la nueva sociedad, justificándose a sí mismos en la lucha por la vida. Los partidos del campo de la clase trabajadora, a su vez, evolucionan o no, en comprender su papel dentro de esta realidad mundial que plantea el final de una época con la irrupción de la nueva sociedad aún sin dirección mundial, en una transición que también desigual y combinada, es permanente en todo el globo terráqueo.
Creemos necesario hacer un acápite en este punto de la organización social dentro del curso de la transición. Y es el papel de LAS COMUNAS en la construcción de la economía y la política de aplicación social. Papel no nuevo que lo ejerció en el Estado Obrero chino en la primera etapa, como antes lo hicieron los Soviets políticamnte en el joven Estado soviético. En esta fase el papel del Estado Revolucionario tiene función central porque será el nexo entre lo que se está enterrando y la construcción nueva donde no puede quedar vacío alguno. Las Comunas son instrumentos de poder social, como lo fueron los Soviets en la Revolución Rusa de 1917. Nosotros vemos para ellas una tarea gigantesca porque deben unir intereses territoriales, regionales, nacionales con la integración regional de países. La consigna de los Estado Unidos Socialistas Soviéticos de Europa, de América latina, que plantea el Programa de transición como política a desenvolver, hoy está planteada bajo las formas desiguales y combinadas del UNASUR, el CELAC en América latina, por ejemplo.
Por ello es necesario ver que la etapa actual de la historia de la civilización humana tiene su punto de inflexión en la necesidad de construir los organismos político-sociales de la nueva sociedad. No es el problema la discusión acerca de la crisis de la economía y el capitalismo, sino de cómo superar la cultura del sistema, su hegemonía impuesta a los pueblos por el imperialismo.
Hace unos años editorializamos que “MARX SIEMPRE TUVO RAZÓN…”; creemos que está plenamente justificado esto porque los progresos de la historia de la civilización humana no vienen de la economía pura del capitalismo sino de las luchas libertarias de la humanidad para sacudirse, sacarse de encima, todo lo que oprime y reprime su Libertad y Derecho al Progreso como género. Y ello es la transición mundial, aunque aun haya quienes piensen que se puede alcanzar un “capitalismo bueno, distributivo, con justicia social” se avanza en el UNASUR, CELAC, BRIC en alianza objetiva antiimperialista de los pueblos del mundo. Aunque no sea siempre clara la definición como “revolución socialista”, ya hay una conciencia de que este espacio ya entró en la historia a construir.
La transición es el papel transformador del Estado en Revolucionario y la necesidad impostergable del progreso social. La fuerza del poder imperialista es más atómica que económica. La crisis del neoliberalismo es el final de una etapa de la humanidad, en la que vuelven los pueblos a ser el objeto y sujeto del curso histórico. En ese camino ya estamos viviendo.
LC

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